<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8283970748933672486</id><updated>2012-02-16T04:10:03.487-08:00</updated><category term='fanartt'/><category term='mundo de tinieblas'/><category term='Aventuras'/><category term='realismo mágico'/><title type='text'>Relatos Largos</title><subtitle type='html'>En este sitio harán reunión los relatos más largos, pero no tan largos (esos que no quepan en la categoría de cuento ni alcancen para la categoría de novela) que quiero compartir con ustedes</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://sagararelatoslargos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8283970748933672486/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sagararelatoslargos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Sagara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08378899398977518762</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_8ThgopGVRYc/SX03LUaAztI/AAAAAAAAAC0/nHfqHPDRMlk/S220/n1344941161_15998_6085.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>3</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8283970748933672486.post-2095385130337493081</id><published>2009-05-04T09:41:00.001-07:00</published><updated>2009-05-14T17:34:49.565-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Aventuras'/><title type='text'>La Caja</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Estimados lectores:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Antes de presentarles el relato, quiero contarles la historia de su nacimiento. Resulta que mi queridísimo Miroslav, empezó a escribir una historia. El primer capítulo describía a un sujeto, que se preparaba para asistir a un encuentro en un café, donde vendería una antigua reliquia familiar - una caja - a una mujer, tras haber realizado el contacto por internet.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Miroslav me pidió que revisara el capítulo y luego, esperando que cierto servicio al cliente nos atendiera, nos pusimos a divagar sobre qué podía seguir en la historia. Yo me puse a elaborar un hilo argumental y a Miroslav le gustó la idea, y me dijo que la escribiera.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Así fue que - usando una historia parecida a la primera parte de su relato, pero esta vez contada desde la perspectiva de la muchacha que asistiría al encuentro en el café -  escribí la historia que les presento ahora: La Caja.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Espero que la disfruten!! Comentarios y críticas serán bien recibidos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;------&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La Caja &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabel se levantó temprano ese día, miró por la ventana y pudo percibir cómo la suave brisa del verano se transformaba en inclementes ráfagas de viento que atacaban – furibundas – las ramas de los árboles, haciendo que las delicadas hojas (que ya cambiaban sus brillantes tonos verdes por melancólicos rojos-amarillentos) se desprendieran y volaran sin rumbo fijo, de aquí para allá entre los remolinos. Frente sus ojos, el verano cedía ante las claras arremetidas del otoño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Nadie puede contra el paso del tiempo – Se dijo a sí misma – Por suerte nadie puede contra el paso del tiempo, y mi día ha llegado al fin – Concluyó con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acababa de salir de la ducha, y recorría su departamento cubierta con un par de toallas: una tapando su delgado cuerpo y otra envolviendo su alborotado cabello húmedo. Se dirigió a su closet y buscó alguna combinación de ropa que le permitiera capear el frío que iba a cubrir la ciudad, indudablemente, de hoy en adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Una vez que el otoño llega, no hay más que hacer que esperar el invierno – Canturreó mientras ajustaba el cierre de su chaqueta y salía de su departamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó al café 10 minutos antes de lo acordado y aprovechó el tiempo para comprarse un capuchino para llevar – de esos que venden en vasitos de cartón – y se sentó fuera del café dispuesta a esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía planificado esperar hasta las 9 si fuese necesario – la cita era a las 8:20 – y si, el chico que esperaba no llegaba a esa hora, ya tenía decidido su plan de acción: iría a la casa del muchacho y le presentaría convincentes razones para entregar la caja. Esperaba no tener que usar el plan B, pero con las compras por internet nunca se sabe. Además en cierta forma todavía le parecía increíble haber encontrado la caja en una subasta de internet. Su padre había dedicado la vida entera a seguirle el rastro a la dichosa caja – de hecho, ella sospechaba que su extraña muerte también estaba relacionada con ella – y ahora Isabel, heredera de la cacería de su padre, estaba a punto de recibirla a cambio de un par de billetes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    ¡Cómo se nota que el pobre no sabe lo que está vendiendo! – Suspiró, mientras echaba un vistazo a su reloj y comprobaba que ya eran las 8:21 am.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y si él no aparecía? ¿Y si, de alguna forma misteriosa, el muchacho había descubierto el valor de la caja y había decidido usarla para su beneficio? El miedo empezó a apoderarse de Isabel ¿Y si la dirección que él había ingresado en el sitio de ventas de internet era falsa? ¿Y si no tenía cómo ubicarlo y perdía el rastro de la caja para siempre? Tomó un sorbo de su vaso de café para tranquilizarse y, al levantar la vista, lo reconoció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podría explicar cómo supo que era él, pero lo reconoció sin lugar a dudas. Retiró un mechón de pelo de su rostro, infinitamente más tranquila, y lo saludó amablemente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Tú debes ser Pedro – Exclamó extendiendo la mano.&lt;br /&gt;-    Sí, soy yo, disculpa la demora – Se disculpó el desgarbado muchacho.&lt;br /&gt;-    No te preocupes – Contestó comprensiva – Mientras traigas la caja contigo – Sonrió.&lt;br /&gt;-    Claro, aquí la tengo – Respondió Pedro mientras metía su mano en un pequeño bolso de laptop y sacaba la caja – No quería deshacerme de ella, es un recuerdo de mi padre, pero ando en apuros económicos y no me quedó más que ofrecerla. Me extrañó que alguien quisiera comprarla…&lt;br /&gt;-    A mí me extrañó más encontrarla en un sitio de ventas por internet – Respondió Isabel mientras extendía un par de billetes de veinte mil pesos al muchacho, luego de haber depositado la caja cuidadosamente en su cartera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, se sintió en un peligro profundo: ¿Y si a Pedro le daba por averiguar para qué quería ella la caja? ¿Y si descubría su valor y quería recuperarla? No podía permitirse ese tipo de riesgos, registró el bolsillo de su chaqueta y sacó una impoluta pistola que tenía adosado un silenciador en el extremo del cañón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Lo siento – Dijo apenada, mientras disparaba directamente a la frente del joven que acababa de conocer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente que caminaba por el lugar, o que disfrutaba de su desayuno en el local, empezó a agolparse alrededor del cuerpo de Pedro, quien se mantuvo vivo por un par de minutos, sin embargo, murió antes de que llegara la ambulancia y nada se pudo hacer por salvarlo. Isabel – por su parte – apenas dio el disparo, emprendió una loca carrera y no se detuvo hasta llegar a su departamento y cerrar la puerta con doble llave (por lo que no se enteró del desafortunado destino del vendedor de la caja).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentó en uno de los sillones del pequeño apartamento que había arrendado para vivir en la ciudad hasta que consiguiera la caja. Se dio un par de minutos para respirar profundo, calmarse y sobreponerse de dos cosas: haber matado a un hombre y ¡Tener la bendita caja en su poder!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La examinó detenidamente por fuera, dándole múltiples vueltas y fijándose en cada uno de los detalles de la antigua madera pulida. Tomó un lápiz y una libreta que tenía en la mesa de centro del living y anotó los detalles que le parecieron importantes. Luego, accionó el pequeño mecanismo que permitía que la caja se abriera y miró el interior embelesada. Tomó de la mesa una segunda libreta – mucho más antigua y desgastada que la anterior – y comprobó que el interior de la caja era exactamente igual a los bosquejos que se encontraban en la libreta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Aquí la tengo, papá – Exclamó mirando al techo - ¡Aquí está la caja que buscaste por tanto tiempo! ¡Por fin en nuestro poder, papito!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos se le llenaron de lágrimas por unos segundos, pero luego volvió a su actitud científica y examinó detenidamente el interior de la caja: Delineado con diminutos palitos de 3 diferentes colores, se encontraba un laberinto en miniatura. En una de las puntas, una bola de metal estaba instalada en el punto de partida. Diagonalmente, un agujero – del tamaño exacto de la bola – marcaba la meta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según las investigaciones de su padre, una vez abierta la caja, quien la hubiera encontrado tenía 10 oportunidades para hacer que la bola llegara a la meta. Cada fallo tenía consecuencias funestas (no se sabía cuales, pero se sabía que eran horribles), pero quien lograse completar el laberinto tendría acceso a uno de los mayores tesoros de la cultura egipcia: la sala del trono de la pirámide de Keops.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, si los 10 intentos eran fallidos, la caja volvía a sellarse por 100 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su padre no había logrado descifrar cómo es que la caja calculaba el tiempo exacto para mantenerse cerrada, pero la teoría era cierta: antes de ayer la caja cumplía 100 años cerrada, desde que el investigador británico Sir Graham Hatcher intentó resolver el laberinto infructuosamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según las anotaciones de su padre, la tarea era doblemente difícil, pues no sólo había que resolver el laberinto, si no que había que hacer que la bola se deslizara perfectamente por entre los diminutos pasillos del laberinto. Toda vez que la bola entraba en un pasillo sin salida o que el jugador hacía un movimiento de retroceso, la bola volvía al punto de partida y se contaba como fallo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabel miró el pequeño juguete, tentada a probar suerte pero, al ver cómo la caja temblaba en sus manos por su inestable pulso, decidió cerrarla nuevamente y resolver el laberinto cuando ya no estuviera tan alterada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    De todas formas, no tiene sentido resolver el laberinto aquí – Se dijo para tranquilizarse – Hay que hacerlo en Egipto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin poder sacarse la sonrisa del rostro, volvió a meter la caja a su cartera y empezó a empacar sus cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin iba en el avión, estuvo 4 horas esperando en el aeropuerto algún vuelo que se dirigiera al Cairo, pero las salidas a Egipto no eran muy frecuentes. Se pasó la mayor parte del tiempo que estuvo en el aeropuerto mirando el interior de su cartera, comprobando que la caja aún estuviera ahí. El avión empezó a avanzar lentamente por la pista de despegue, y el corazón de Isabel parecía acelerarse con cada minuto que pasaba. Comprobó su pulso: aún permanecía inestable, así es que decidió partir por resolver el laberinto en papel. Sacó las dos libretas: la antigua (en la que su padre había anotado todos los descubrimientos que había hecho sobre la caja y que contenía los bosquejos del laberinto) y la nueva (en donde ella había anotado sus propios descubrimientos sobre el mismo elemento).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el avión hubo despegado y estabilizó su vuelo, Isabel empezó a hacer en su libreta minuciosas copias del diseño del laberinto con una lapicera azul. En cuanto tuvo listas 10 copias (lo cual le tomó aproximadamente dos horas, debido al intrincado diseño) empezó a trazar un camino sobre el primer bosquejo, utilizando un lápiz grafito. Cada vez que en su avance se encontraba con un callejón sin salida, lo cerraba marcando la entrada con una lapicera roja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el primer modelo tuvo suficientes rayones como para empezar a hacer irreconocible el laberinto, Isabel se detuvo, marcó en el segundo bosquejo los caminos sin salida que ya había descubierto y se dispuso a seguir tratando de descifrar el camino, cuando su compañero de asiento – un hombre atractivo, de unos 30 años -  la interrumpió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Vaya, nunca había visto a alguien tomándose tanto trabajo para resolver un laberinto, debe ser muy complicado… - Aventuró con una sonrisa.&lt;br /&gt;-    Si, bastante – Respondió la muchacha con un tono cortante, recriminándose por haberse puesto a resolver el laberinto en un lugar público sin fijarse en que estaba exponiendo información vital a cualquier entrometido que se pusiera a mirarla.&lt;br /&gt;-    ¿Puedo ayudarte? La verdad es que el viaje es bastante largo y no se me ocurrió traer algo para entretenerme. Y soy muy bueno para resolver laberintos ¡Te lo aseguro! – Afirmó coquetamente.&lt;br /&gt;-    No, gracias, quiero resolverlo sin ayuda – El corazón de Isabel empezó a bombear con fuerza.&lt;br /&gt;-    ¡Oh! ¡Vamos! ¿O es que vas a ganarte un premio resolviéndolo sola?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Horas después en el aeropuerto del Cairo, una pistola con un silenciador instalado en la punta del cañón, mató a un hombre atractivo, de unos 30 años, en el baño. Isabel salió del baño de hombres tiritando como una gelatina: no pudo con la idea de que el tipo sospechara que el laberinto que ella resolvía era la puerta de entrada a uno de los mayores tesoros del mundo antiguo, y se sintió obligada a matar al sujeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió del aeropuerto llorando, preguntándose en qué clase de monstruo se había convertido; preguntándose cómo había podido matar a dos seres humanos a sangre fría; preguntándose en qué momento la codicia se había apoderado de ella y de sus actos. Con el rostro empapado por sudor y lágrimas, llamó un taxi y le pidió que la llevara a un hotel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó una semana completa sin acercarse ni a la caja ni a las libretas, sin saber si continuar con el legado de su padre o volver a ser un ser humano común y corriente, pobre, pero con la conciencia medianamente limpia. Durmió pésimamente, soñando que los hombres que había matado la perseguían y le gritaban insultos. Soñaba que tras su loca carrera, llegaba a su casa y rompía la caja, haciéndola añicos con los tacos de sus zapatos. Despertaba sobresaltada, para comprobar que la caja seguía ahí, sobre el escritorio, junto a las libretas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la noche del octavo día desde su llegada al Cairo, tuvo un sueño especial: Su padre la esperaba afuera de la pirámide de Keops, y le decía amablemente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Querida Isabel, has que la muerte de esos hombres valga la pena…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su mente, todo adquirió sentido: Si la sala del trono de la pirámide de Keops quedaba sin abrir, la muerte del muchacho y del hombre del avión serían en vano. Estaba en sus manos lograr que sus muertes valieran la pena. Se despertó inundada de un nuevo ánimo, se sentó frente al escritorio y – a pesar de que eran las 4 de la mañana - se dedicó a resolver el laberinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche gastó los primeros cinco bocetos, tratando de dilucidar el camino de salida del laberinto. Ya le faltaba poco para llegar a la meta, pero antes de seguir con eso, quiso averiguar dos cosas: primero ¿Cuál sería la posible consecuencia de los intentos fallidos?, segundo ¿Dónde – dentro de la pirámide de Keops – estaría la sala del trono? Con la idea de resolver la primera interrogante, partió a la Universidad del Cairo, donde se sabía había un experto en la época de los faraones que probablemente la podría ayudar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Buenos días, señora, mi nombre es Emily Green y estoy haciendo un trabajo sobre las técnicas de tortura de los faraones egipcios ¿Sabe usted si aquí habrá alguien que pueda ayudarme? – Preguntó sonriente, a la secretaria del Departamento de Historia Egipcia de la universidad.&lt;br /&gt;-    Claro que sí – Respondió amablemente la anciana secretaria – El profesor Geller es experto en faraones, déjeme preguntarle si la puede atender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La secretaria levantó el auricular de su teléfono y discó un anexo. Dentro de la segunda oficina a mano derecha se escuchó repicar un timbre, luego de una corta conversación, la secretaria se levantó de su asiento y guió a la muchacha hacia la oficina del profesor Geller.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Buenos días, alumna, qué extraña e interesante tarea le han asignado ¿Puedo preguntar qué profesor se la asignó?&lt;br /&gt;-    Oh, probablemente usted no lo conozca, es mi profesor de egiptología en la Universidad Católica de Venezuela – Inventó rápidamente – Como supo que yo vendría aquí por asuntos familiares, me asignó una tarea cuya respuesta difícilmente podría obtener en Venezuela – Dijo sonriendo mientras se acomodaba en la silla que le ofrecía el profesor.&lt;br /&gt;-    Vaya, debe ser un profesor muy suspicaz, si me lo permite, señorita… Bueno, a lo que nos convoca ¿Está interesado tu profesor en algún faraón en particular?&lt;br /&gt;-    ¡Claro que sí! – Respondió Isabel tratando de marcar un acento centroamericano en su inglés (que, después de tantos viajes que realizó alrededor del mundo siguiéndole la pista a la dichosa caja, era bastante fluido) – Le interesaban sobremanera las técnicas de tortura del faraón Keops.&lt;br /&gt;-    Ya veo, pues nuestro faraón Keops era amante de los venenos y las toxinas, le encantaba que sus asesores llegaran a mostrarle nuevas combinaciones venenosas de plantas o secreciones animales, y era un estudioso de los distintos tipos de intoxicaciones y sus efectos en el ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabel tragó con dificultad algo de saliva, y esta vez le pareció más espesa de lo normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Incluso dicen… – Prosiguió el emocionado catedrático – que en su tumba, la famosísima pirámide de Keops, mandó construir numerosas trampas basadas en gases venenosos y otros productos de esa índole.&lt;br /&gt;-    O sea que si alguien intentara ingresar a la sala del trono… - Susurró Isabel para sí misma, sin darse cuenta de que hablaba en voz alta.&lt;br /&gt;-    Seguramente moriría envenenado. Gracias a Dios, aún nadie ha podido ingresar a la sala del trono, a pesar de las múltiples expediciones que se han aventurado dentro de la pirámide con el fin de encontrarla.&lt;br /&gt;-    Debe ser terriblemente difícil dar con la ubicación de ese salón… - Aventuró para ver si lograba obtener algo de información extra.&lt;br /&gt;-    A esta altura ya no debería serlo tanto, se cuenta con varios mapas que han generado diferentes “excursionistas de la pirámide” y (a pesar de que esa pirámide es un verdadero laberinto multinivel) yo creo que sería posible, para cualquier persona familiarizada con laberintos, hacer un mapa bastante completo de la pirámide superponiendo los existentes bosquejos y rellenando los vacíos con las salas que falta descubrir y que se sabe existen, entre ellas, la sala del trono.&lt;br /&gt;-    Por supuesto, cualquier persona con el conocimiento y la inteligencia de los genios que trabajan aquí, podría encontrarla – Sonrió, zalamera, Isabel.&lt;br /&gt;-    Jeje, no lo crea, señorita, se nos ha hecho bastante difícil resolver ciertas interrogantes sobre las épocas antiguas, los faraones, sus creencias, sus valores, etc. Empiezo a convencerme de que algunas cosas fueron hechas para permanecer en el pasado – Razonó Geller.&lt;br /&gt;-    Tal vez así sea, profesor. En fin, muchas gracias por su tiempo y por las invaluables respuestas que me dio. Estoy segura de que mi profesor estará muy contento con el reporte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez más convencida de que su padre estaría muriendo de orgullo en el cielo por lo bien que estaba haciendo su trabajo, se dirigió sonriente a la Biblioteca Nacional. El profesor Geller le había dado muchos ánimos con eso de que “Yo creo que sería posible, para cualquier persona familiarizada con laberintos, hacer un mapa bastante completo de la pirámide superponiendo los existentes bosquejos”. Isabel sabía que existían bosquejos de la pirámide, pero la afirmación del profesor la había llenado de confianza: desde pequeña, su padre la había entrenado en la resolución de laberintos, tal vez intuyendo que ella sería la que continuaría con su investigación, y – si alguien podía resolver el laberinto multinivel que resultaba ser la pirámide de Keops – estaba segura de que ella era ese alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se instaló en la mesa más grande de la biblioteca, la cual llenó de mapas satelitales, libros de viajero de los distintos “exploradores de pirámides”, atlas de historia y egiptología, textos sobre la construcción de las pirámides y otros sobre la construcción de laberintos y todo lo que pensó que pudiera serle útil. Sacó una pila de hojas milimetradas, lápices grafitos y gomas de borrar y se dispuso a trabajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvo yendo diariamente a la biblioteca por casi un mes y medio: se levantaba temprano en la mañana, desayunaba un café camino al recinto, estaba allí toda la tarde hasta que cerraban a las 5 pm. Pasaba a algún café a servirse un sándwich y volvía a su casa para continuar con su otra tarea: resolver el laberinto de juguete. Este estrafalario estilo de vida se había llevado unos 5 kilos y había traído consigo unas ojeras eternas y un tono de piel de ratón de biblioteca que hubieran hecho difícil reconocer en la actual Isabel a la antigua Isabel: una chica agraciada, atlética y femenina. Sus antiguos conocidos no hubieran creído que la atractiva y aventurera Isabel ahora se pasaba la vida acarreando millones de papeles y bolsos gigantes repletos de libros, vestida con ropa deportiva deslavada y zapatillas que no daban más de polvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche que logró resolver el laberinto de la caja – miércoles, 5 am. – lloró de emoción (haciendo que sus, ya permanentes, ojeras aumentaran su tamaño e incrementaran su tonalidad violácea), abrió una de las pequeñas botellas de champaña que tenía el frigobar de la habitación que ocupaba en el hotel y se sirvió un pequeño trago. Pequeño, porque tenía que estar extremadamente despierta al día siguiente: ahora que tenía resuelto el laberinto, sólo le quedaba descubrir la ubicación de la sala del trono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le tomó otros tres días descubrir dónde podría estar la habitación del trono. Finalmente, superponiendo todos los bosquejos existentes, haciendo comparaciones con los mapas satelitales y descubriendo – y descartando – uno y mil caminos sin salida dentro de la pirámide, encontró tres vacíos inexplorados, de los cuales el mayor seguramente sería la sala del trono de Keops.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se mordió la lengua para no gritar de alegría, tensó los músculos para que nadie notara que, por fin, había encontrado lo que estaba buscando (a pesar de los múltiples ofrecimientos de ayuda que recibió de parte de las personas que trabajaban en la biblioteca, así como de uno que otro visitante como ella, nunca le contó a nadie qué estaba haciendo allí, ni qué buscaba tan afanosamente). Anotó todos los datos que necesitaba en una de las hojas milimetradas que le quedaban, así como en su libreta y devolvió todos los libros y mapas que había solicitado. La amable bibliotecaria – al notar que la muchacha se iba del recinto antes de que éste cerrara, cosa que nunca antes había pasado – le preguntó sonriente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    ¿Ya encontraste lo que buscabas?&lt;br /&gt;-    No – Respondió súbitamente Isabel. Al darse cuenta de su exagerada reacción, prosiguió, tratando de parecer un poco más tranquila – No, la verdad es que simplemente me cansé de buscar – Puso su mejor cara de cansancio, lo cual, dada la rutina que había estado llevando, no fue difícil de hacer.&lt;br /&gt;-    Comprendo, bueno, ¡Mejor suerte para mañana! – La animó.&lt;br /&gt;-    Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabel volvió a maldecir su falta de precaución: debió sacar algún otro libro, otra cosa que desviara la atención de sus investigaciones, cualquier idiota que revisara los libros y demás cosas que había utilizado en la biblioteca podría darse cuenta de en qué andaba. Viendo que la paranoia comenzaba a consumirla, entró a una gelatería, pidió una leche tibia y se la tomó como tranquilizante. Mañana sería el gran día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando terminó su vaso de leche, se dirigió a un local de arriendo de automóviles, eligió el mejor jeep 4x4 que tenían disponible y se fue en él al hotel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas llegó a su habitación, empezó a hacer el bolso que ansiaba preparar por meses: la mochila que llevaría a su expedición por la pirámide de Keops. Echó lo indispensable: un par de botellas con agua y tarros con comida (no sabía cuánto tiempo estaría allí dentro, era mejor prepararse),  una linterna de mano y una de esas que se instalan en la cabeza, junto a una excelente provisión de baterías para ambas, un par de cuerdas y ganzúas, las libretas, sus apuntes, y la infaltable caja. Alistó un par de prendas de excursionista y unos bototos “areneros”; puso la alarma de su reloj a las 3 de la mañana y suspiró satisfecha. Mañana sería el gran día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche casi no pudo dormir, así que fue un verdadero alivio cuando el despertador hizo sonar su alarma, indicándole que era hora de emprender la marcha. Tomó la mochila y bajó hasta el estacionamiento del hotel, se subió al jeep y emprendió su marcha hacia el desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pudo ver la pirámide, buscó un lugar donde esconder el jeep y enfiló hacia la entrada que le permitiría llegar de manera más directa a la sala del trono. Se escabulló hábilmente del par de guardias que custodiaban la pirámide para evitar saqueos y logró entrar. Iba temblorosa, con el corazón saltándole a mil por hora, siguiendo paso a paso el dibujo del camino que debía seguir – el que había hecho en la biblioteca – sabiendo que cualquier paso en falso podría llevarla a perderse sin remedio dentro de la laberíntica construcción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subió algunas escaleras, bajó otras, siempre atenta al diagrama que se había hecho. Pudo constatar que había pequeñas señales en el camino – típicos dibujos egipcios – que parecían indicarle que iba por buen rumbo: un pequeño hombrecito, que a cada vuelta de esquina del supuesto camino hacia la sala del trono, iba adquiriendo más y más prendas de un faraón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperanzada, bajó las que – según su diagrama – eran las últimas escaleras hacia la sala del trono, para toparse frente a frente con una sólida pared llena de inscripciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su primera reacción fue desesperarse, no podía creer que tanto esfuerzo la hubiese llevado a un callejón sin salida. Las lágrimas saltaron de sus ojos y sollozó por unos instantes, incapaz de contenerse. Cayó al suelo, llenándose la ropa de arenilla y lloró por un rato, convencida de que todo había sido en vano y de que tendría que salir de la pirámide y volver a la biblioteca a revisar los mapas y bosquejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, cuando subió la cabeza para secarse las lágrimas y poder emprender el camino de salida, lo vio: un pequeño agujero, en el que parecía caber la caja del laberinto. Isabel sacó la caja de la mochila y la hizo entrar en el orificio: encajaba perfectamente. Pues bien, eso era, la dichosa caja era una especie de llave que abría la puerta de la sala del trono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El momento había llegado, tendría que hacer lo que no se había atrevido a hacer hasta ahora: tendría que hacer que la pequeña bola cruzara el laberinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primer intento. Suspiró. Su cuerpo temblaba como gelatina, sus rodillas chocaban entre sí, sus manos apenas tenían la fuerza para sostener la caja. Suspiró de nuevo. Tenía que obligarse a calmarse, a estar tranquila, a poder manipular la caja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó la caja entre sus dedos índices y pulgares, para tratar de mantenerla estable y la abrió, pero sus manos tiritaban de tal forma que la bola cayó al suelo. Al instante, sintió una pequeña – pero dolorosa – puntada en sus dedos índices. Pudo sentir cómo un líquido espeso empezaba a recorrer sus venas, y lo comprendió: la “funesta consecuencia” que traía el mal manejo de la caja era un envenenamiento progresivo, seguramente las dosis que el cuerpo humano soportaría serían 10, justamente la cantidad de intentos fallidos que aceptaba la caja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es que ese sería el precio: si no era capaz de resolver el laberinto antes de 10 intentos, pagaría con su vida. La idea la horrorizó. Tratando de calmarse, echó una ojeada a su alrededor, buscando la bola para devolverla al laberinto, pero lo que vio no la ayudó a calmarse para nada: ahora que miraba con atención, pudo reconocer por lo menos 4 cráneos y un montón de otros huesos, seguramente correspondientes a 4 exploradores que quisieron abrir la sala del trono del Keops. Si cada uno de esos hombres había llegado hasta allí con la caja significaba que por lo menos hace 400 años había gente interesada en abrir la tumba, 4 habían logrado llegar hasta la entrada. Ninguno había logrado resolver el laberinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tragó saliva, devolvió la bola al lugar de partida e inició el avance siguiendo el plano que había dibujado en su libreta. Pero en un momento en que desvió la mirada desde la caja hacia el bosquejo, la bola hizo un pequeño movimiento de retroceso y volvió a sentir las punzadas en sus dedos. Segundo intento fallido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a ocupar la misma técnica en el tercer intento, y volvió a perder el equilibrio al mirar hacia el bosquejo, haciendo que la bola se devolviera al punto de partida y recibiendo una tercera dosis de veneno en su sistema. Empezó a sentirse algo mareada – seguramente uno de los primeros efectos del envenenamiento - y decidió que la única forma de recorrer el laberinto completo era aprenderse el camino de memoria, para no perder de vista la bola ni la caja y así poder mantener el equilibrio durante todo el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvo memorizando el camino por aproximadamente dos horas y cuando estuvo segura de habérselo aprendido completo, inició el cuarto intento. La bola avanzó certera por los primeros cuatro pasadizos, pero al tener que avanzar hacia el quinto pasadizo, Isabel se dio cuenta de que había equivocado el recorrido al sentir un nuevo pinchazo en sus dedos, y vio con impotencia que la bola se devolvía al punto de partida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvo memorizando el camino por otra hora más, cada vez más frustrada y enojada consigo misma. Estaba ad portas de cumplir el sueño de toda la vida de su padre, no podía permitirse perderlo todo por su ineptitud, su poca exactitud de movimientos o su mala memoria. Inició el quinto intento, avanzó lentamente por los primeros pasadizos, pero volvió a errar el camino (esta vez un poco más cerca de la meta) y sintió un nuevo pinchazo. La bola empezó a devolverse a la meta, e Isabel – casi sin pensarlo – movió la caja hacia adelante para tratar de detenerla. Sintió un nuevo pinchazo. Por tratar de detener el avance de la bola hacia el punto de partida, había gastado uno de los intentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Furiosa, dejó la caja en el suelo y se puso a patear los cráneos y los huesos que descansaban en el piso, mientras se tiraba el pelo y se gritaba a sí misma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    ¡Idiota, idiota, idiota!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvo así por un buen rato, hasta que las náuseas se apoderaron de ella y la hicieron vomitar en un rincón. Los efectos del veneno se sentían cada vez más fuertes, empezó a dolerle el estómago, la cabeza y la espalda y se sentía cada vez más débil (sobre todo después de haber vomitado). Sintió que su vista se volvía borrosa, y se dijo que no podía permitirse perder la vista antes de haber resuelto el laberinto, tenía que continuar ahora, antes de que los síntomas del envenenamiento fueran tan graves, que no le permitieran seguir intentándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentó frente a la abertura donde encajaba la caja, e hizo avanzar la bola rápidamente por los pasillos del laberinto. Avanzó certera, hasta llegar a un camino cerrado. Nuevo pinchazo. Séptimo intento fallido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las lágrimas brotaron de sus ojos sin que las pudiera contener, lloró amargamente mientras sentía que cada vez se debilitaba más, los músculos de las piernas no le respondían ya, sentía su cuerpo afiebrado, sudaba excesivamente, como si su cuerpo tratara de deshacerse del líquido mortal que lo deterioraba. Con el dorso de la mano se limpió el sudor y las lágrimas del rostro, y volvió a intentarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez, hizo avanzar la bola lentamente, tomándose todo el tiempo necesario para hacer que ésta recorriera delicadamente cada milímetro de los angostos pasillos del laberinto. Su mente entró en un estado de concentración máxima, tanto así que los músculos de sus manos – aunque maltratados por las horas de tensión y por el veneno que corría por sus venas – respondieron fielmente. Sin fijarse en cuánto le faltaba para llegar a la meta, hizo que la bola recorriera certeramente cada uno de los pasillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la bola llegó a la meta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabel no lo podía creer. La bola tocó el punto indicado como meta y el fondo de la caja se modificó, sobresalieron unos relieves que nunca antes había percibido, y se formó una especie de laberinto, pero esta vez por fuera de la caja. La bola cayó limpiamente por el agujero y se guardó en un compartimento secreto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabel tocó el orificio de la pared en el cual encajaba el juguete y con la punta de sus dedos intentó descubrir la posición en la que debía ingresar la caja, para que se acoplaran los relieves de ésta con los bajo niveles del agujero. En cuanto lo descubrió, metió la caja y la giró hacia la derecha, pero no hubo respuesta alguna. Intentó girarla hacia la izquierda y sintió como un antiguo mecanismo se activaba. Se escuchó una especie de “click” – cuyos ecos retumbaron por las paredes de la escalera donde estaba sentada Isabel – y la pared empezó a moverse lentamente, incrustándose en la pared de la izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabel fue deslumbrada por la luz que procedía desde la otra habitación – llevaba tantas horas recorriendo pasillos oscuros que sus ojos ya que habían acostumbrado a la escasa luz de la linterna. En cuanto se acostumbró a la claridad, pudo mirar lo que estaba en la otra habitación y quedó boquiabierta. Ciertamente, estaba frete a la sala del trono de la pirámide de Keops.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sala era iluminada por un sistema de espejos, la luz venía directamente del sol. Isabel calculó que serían aproximadamente mediodía, pero no pudo determinar si serían las doce del mismo día en que ella entró, o si habría pasado más de un día dando vueltas por el interior de la pirámide.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una estatua del faraón, de aproximadamente tres metros de altura y hecha de oro puro, se encontraba en medio de la sala, rodeada de pirámides de oro de dos metros de alto, luego de las pirámides de oro, había una hilera de pirámides hechas con piedras preciosas, mesas de oro sostenían cuencos gigantes llenos hasta el tope de diamantes, ropajes confeccionados con las más finas telas colgaban de las paredes de la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A duras penas, Isabel consiguió levantarse – estaba altamente debilitada por el efecto del veneno – y trató de avanzar hacia la sala del trono. Una voz la detuvo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Gracias por abrir para nosotros la sala del trono de la pirámide de Keops.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabel  giró lentamente, para encontrarse de frente con el profesor Geller y un par de tipos que no pudo reconocer. Vio un arma apuntándole directamente hacia la cabeza. Lo último que escuchó fue un disparo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8283970748933672486-2095385130337493081?l=sagararelatoslargos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sagararelatoslargos.blogspot.com/feeds/2095385130337493081/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8283970748933672486&amp;postID=2095385130337493081&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8283970748933672486/posts/default/2095385130337493081'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8283970748933672486/posts/default/2095385130337493081'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sagararelatoslargos.blogspot.com/2009/05/lk.html' title='La Caja'/><author><name>Sagara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08378899398977518762</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_8ThgopGVRYc/SX03LUaAztI/AAAAAAAAAC0/nHfqHPDRMlk/S220/n1344941161_15998_6085.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8283970748933672486.post-666490728421833455</id><published>2009-03-07T18:24:00.000-08:00</published><updated>2009-03-07T18:27:58.916-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='realismo mágico'/><title type='text'>La tribu de las mujeres cocodrilo</title><content type='html'>En una de las riberas del río Amazonas, existe un pueblo compuesto sólo por mujeres. Estas mujeres toman por esposo a los cocodrilos que habitan en el Amazonas, con ellos viven y con ellos tienen hijos. Los hijos que llegan a nacer varones son lanzados río abajo. Los pueblos que viven río abajo recogen a los pocos niños que llegan vivos y sepultan a los pobres bebés que llegan muertos.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Un día, un cazador anglosajón venido de las lejanas playas de Inglaterra, se internó en el Amazona y llegó hasta el límite en donde empezaba la zona en que vivía este pueblo de mujeres. Las mujeres - que eran muy buenas guerreras y muy celosas de su territorio - lo repelieron con flechas envenenadas y gritos salvajes. El cazador logró escapar, sin embargo, mientras corría para salvar su vida, divisó a una aborigen joven, muy hermosa, quien no le disparaba. El cazador se quedó unos segundos anonadado mirando a la joven, en eso, le llegó una de las flechas envenenadas, la cual rápidamente le hizo perder el sentido. Lo último que alcanzó a ver el cazador, era que la mujer era arrastrada por un cocodrilo hacia adentro de un túmulo hecho de barro y paja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el cazador despertó, vio que se encontraba en una pequeña choza. Asustado, miró a su alrededor y vio a un anciano que estaba machacando unas hojas muy oscuras en un tiesto de adobe. El cazador se dio cuenta de que estaba muy débil, trató de hacer el esfuerzo de hablar, pero se desmayó en el acto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varios días después el cazador volvió a despertar, esta vez tenía la fuerza suficiente para poder preguntarle al anciano qué había pasado. Éste le contó que lo había encontrado en la ribera del río, que al parecer había recorrido varios kilómetros arrastrado por las aguas. Dijo que también, al examinarle, se había dado cuenta de que lo habían atacado con una flecha envenenada – la que seguramente le había hecho perder el sentido y caer al río – y que él le había preparado unas infusiones que contrarrestaban el efecto de tal veneno y había logrado salvarlo; que si no fuera por él, hubiese muerto envenenado o a causa de los golpes que se reciben cuando se baja el curso del Amazonas. El joven le agradeció al anciano por todos sus servicios, prometiéndole que se los pagaría en cuanto pudiese llegar a una zona poblada y le permitiesen comunicarse a Inglaterra para pedir fondos. Le pidió que, siendo tan generoso como era, le hiciese un último favor. El anciano dejó de hacer lo que estaba haciendo, se sentó junto al lecho en el que se encontraba el cazador y le miró fijamente a los ojos. El cazador, lleno de un extraño nerviosismos, le preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sabe usted  algo de la tribu que me arrojó la flecha?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anciano rió alegremente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Claro que sí! – Respondió con una sonrisa – Llevo años viviendo en este lugar de la selva y no hay tribu de los alrededores que no conozca, si no supiera qué tipo de flecha fue la que te envenenó, no hubiese podido hacer el antídoto, mi buen joven. La tribu que te disparó la flecha envenenada es la llamada “Tribu de las mujeres-cocodrilo”, los cocodrilos del río son sus esposos y las cuidan y las protegen más que a sus propios cachorros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero esas mujeres, ¿Aman a los cocodrilos que son sus esposos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oh, la mayoría sí, pero hay algunas de esas mujeres que no tienen esas ideas tan extrañas metidas en la cabeza y: o terminan aceptando a sus esposos cocodrilos o se arrojan al Amazonas, y terminan siendo sepultadas por alguien de las tribus de más abajo del río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven le contó al anciano entonces sobre la chica que había visto entre medio de las otras mujeres-cocodrilo, aquella que no le disparaba y que terminó siendo arrastrada por un cocodrilo dentro del túmulo. El anciano le escuchó atentamente y le dijo que probablemente aquella chica perteneciera a las mujeres-cocodrilo que no aceptan a sus esposos, y son grandemente castigadas por su tribu y por su esposo cocodrilo por su rebeldía. Al joven se le apretó el pecho, pues, a pesar de que la había visto sólo unos instantes, ya estaba enamorado de aquellos limpios ojos oscuros y de aquella melena revuelta, y de aquella piel bronceada y tersa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anciano, al ver al joven tan compungido y preocupado le dijo entonces que era casi imposible liberar a una mujer-cocodrilo de su tribu, que si no se lo impedía el propio cocodrilo que le había tocado por esposo, se lo impedirían las cientos de mujeres que conformaban la tribu y que eran extremadamente celosas de todas y cada una de sus miembros. El joven entonces se puso a llorar amargamente, y lloraba con tanta pena, que parecía que la selva lloraba con él. Después de un buen rato, durante el cual el anciano sopesaba cual sería la mayor perdición para el jovenzuelo, si saber la verdad o no saberla, comentó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hay una forma de salvar a una mujer-cocodrilo de su tribu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven entonces recuperó sus colores, sus ojos brillaron de nuevo vivamente y le preguntó al anciano cuál era aquella forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Has de escucharme con mucha atención, lo que tendrás que hacer para liberar a esa chica es muy peligroso, pueden morir ambos en el intento. Además, puede que, a pesar de todos los peligros que correrás por ella, la chica no quiera dejar su tribu y sea ella misma quien te delate o te de muerte. Por lo que tendrás que estar preparado para cualquier cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si, sí, estoy dispuesto a todo, sabio anciano, sólo dígame lo que tengo que hacer y lo haré tal y como me lo indique.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bien, la solución parece bastante simple, pero las características de la tribu y del lugar en donde tienes que hacerlo,  complican la operación. Lo que tienes que hacer es conseguir que un ratón entre en el hocico del cocodrilo que es el esposo de la chica y esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es la solución más extraña que he escuchado, jamás se me hubiese ocurrido, pero usted ha salvado mi vida y confiaré en su palabra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esta solución no tiene el éxito garantizado, joven, depende de muchos factores que funcione, pero es lo único que puede liberar a tu chica de esa tribu de orates&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fue que el joven empezó a cazar ratones en la selva amazónica. Se quedó a vivir con el anciano, quien todos los días le enseñaba distintos caminos secretos que lo llevaban desde la casucha donde vivían a diferentes lugares de la selva, para que supiera donde refugiarse en caso de que fuese descubierto por alguien y tuviese que escapar o esconderse. Los ratones del Amazonas eran muy hábiles y muy pequeños, por lo que al joven le costó gran esfuerzo cazarlos. Al final de un mes, tenía apenas 5 ratones en una jaulita hecha de palitos, pero la angustia de no saber qué estaba pasando con su amada lo llevó a tomar la decisión de que ya era tiempo de ir a rescatarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fue que un día partió hacia la tribu de las mujeres-cocodrilos, el anciano le había enseñado muchos trucos que le permitirían sobrevivir en la selva: ahora era mejor cazador, podía camuflarse entre los árboles y caminar sin hacer ningún ruido, por lo que esta vez llegó a la tribu de las mujeres-cocodrilo sin ser descubierto. Se construyó un pequeño refugio cerca del túmulo en donde había visto desaparecer a su amada la última vez y se puso a observar cuidadosamente. Vio varias veces a su amada, lo cual le alegraba el corazón y le daba fuerza para aguantar en las precarias condiciones en las que se encontraba en los calurosos y húmedos días y noches de la selva amazónica. Sin embargo, le costaba distinguir entre un cocodrilo y otro, por lo que no podía llevar a cabo su plan, ya que le costaba reconocer al cocodrilo que era el esposo de su amada. Además, la chica siempre era acompañada por alguna de las mujeres de la tribu o por una pareja de cocodrilos, lo que hasta ahora le había impedido acercarse a ella y averiguar si ella correspondía sus sentimientos, o si quería escapar de esa tribu llena de locas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día muy temprano en la mañana, cuando apenas empezaba a salir el sol, el joven despertó repentinamente, miró hacia el túmulo que parecía ser la casa de su amada y la vio que salía sigilosamente y caminaba, como si temiera despertar a alguien, hacia el árbol en el que él se encontraba escondido. Su corazón empezó a latir vigorosamente, tanto de la emoción de ver a su amada acercándose como del miedo de que fuera a verlo, delatarlo o matarlo. La joven llegó hasta el tronco del árbol y miró hacia donde él se encontraba, haciéndole señas urgentes para que bajara a reunirse con ella. El corazón del joven casi se salía de su pecho mientras éste bajaba cuidadosamente del árbol para reunirse con la chica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto estuvieron juntos se abrazaron – pues ambos se habían enamorado en el mismo momento, la primera vez que se vieron – y permanecieron así hasta que el miedo de ser descubiertos los hizo separarse; entonces, por medio de señas y miradas, el cazador le explicó a la joven que pensaba liberarla y cómo pensaba hacerlo. La chiquilla entonces le explicó, también por señas, que ella se imaginaba que él había ido allí con esa misión y que por eso la noche anterior, en que le había tocado servir los tragos de una celebración que habían llevado a cabo, había echado una raíz en el trago que los mantendría a todos, cocodrilos y mujeres, durmiendo hasta un poco más tarde de lo normal, y que debía aprovechar ahora para llevar a cabo su plan y poder liberarla lo antes posible. Le contó con lágrimas en los ojos y con las señas más fervientes de que es capaz una mujer, que estaba cansada de llevar esa vida de locos, que su esposo-cocodrilo le daba asco y que cada vez que se acercaba a ella se sentía morir, que lo único que la mantenía con vida hasta ese minuto era haberlo visto a él y saber que había vuelto para rescatarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvieron a abrazarse y luego el joven se acercó sigilosamente hacia el túmulo en donde dormía el esposo de la joven. Le dio una dosis de una preparación de polvos a uno de los ratones que llevaba consigo y lo metió con mucho cuidado en la boca del cocodrilo. El anciano le había dicho el procedimiento que tenía que realizar, pero no cuales serían sus resultados, ni cuanto se demorarían en aparecer, a si que el joven se devolvió con mucho cuidado a donde estaba su amada y le explicó que ahora tendrían que esperar. Volvieron a abrazase, pero, ya que el sol estaba a punto de salir completamente, se separaron y el joven volvió a su escondite en el árbol, rogando que lo que el plan del anciano funcionara y esperando poder rescatar pronto a su joven amada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol salió y tanto mujeres como cocodrilos fueron despertando e integrándose a sus labores cotidianas. La chica se mostraba mucho más contenta que en todo el último tiempo y, si alguna de las mujeres-cocodrilo se hubiese fijado, se hubiera dado cuenta de que la chica miraba constantemente hacia una dirección y sonreía, llenando sus ojitos de un brillo y una alegría enternecedoras. El joven, mientras tanto, se debatía entre la alegría que le daba el saber que su amor era correspondió y el nerviosismo que le provocaba la espera de los resultados del extraño plan elaborado por el anciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron tres días y el joven ya estaba perdiendo las esperanzas, pues nada nuevo sucedía, el cocodrilo seguía arrastrando a su amada hacia el túmulo y la joven salía horas más tarde bañada en lágrimas buscando desesperadamente con la mirada el árbol en donde se encontraba el joven cazador, y lloraba callada y amargamente a orillas del río mientras las demás mujeres la reprendían o la obligaban a devolverse a su túmulo, junto a su esposo-cocodrilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero al cuarto día, algo extraño sucedió: el cocodrilo de la joven no se levantó, se veía débil y enfermo, y las mujeres de la tribu estuvieron muy preocupadas todo el día, preparando infusiones que le daban al cocodrilo con el mayor cuidado del mundo. Al parecer, el cocodrilo era uno de los más importantes de la tribu, ya que gran parte de las mujeres dejaron sus labores diarias y fueron a atenderlo, mientras que escupían a la pequeña por no cuidar de su esposo como era debido y culpaban a sus constantes rechazos la enfermedad que padecía ahora el cocodrilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, el cocodrilo parecía estar a punto de morir, las mujeres de la tribu lo llevaron con grandes esfuerzos – ¡Era un cocodrilo enorme! - a la ribera del río para que se refrescara con el agua del Amazonas, pero nada parecía disminuir su enfermedad. Se dispusieron turnos para cuidar al enorme cocodrilo, de tal manera que siempre era acompañado por tres mujeres. Cuando el sol comenzaba a arrojar sus primeros rayos de luz sobre la selva amazónica, un pequeño pero muy regordete ratón salió de un costado del cocodrilo y se perdió en la selva; segundos más tarde, el cocodrilo exhaló su último suspiro y murió. Cuando las mujeres despertaron, la tribu se llenó de llantos muy amargos, todas las mujeres sufrían por la muerte del cocodrilo. Todas menos la joven, quien corría desesperadamente tomada de la mano del cazador, alejándose lo más rápido que podían de la tribu de las mujeres-cocodrilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron varios días hasta que lograron arribar a la choza del anciano sabio; no habían comido nada y habían corrido casi sin parar hasta la choza del anciano, por lo que llegaron medio muertos y durmieron largas horas. El anciano les preparó unas infusiones muy poderosas para que repusieran sus fuerzas y al cabo de un par de días los jóvenes se encontraba lo suficientemente fuertes como para mantenerse sentados y hablar un poco; entonces el joven le preguntó al anciano cómo es que había logrado matar al cocodrilo, y el anciano les contó (a cada uno en su lengua natal) lo que había sucedido:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo que le diste al pequeño ratón es una combinación que aumenta el apetito; como sabrán, los ratones son seres que pueden alimentarse de cualquier cosa, por lo que al encontrarse en el interior de la boca del cocodrilo, el ratón satisfizo su hambre comiéndose el paladar de aquel enorme animal, lo que le abrió la puerta a las entrañas del monstruo y le permitió seguir comiendo carnes blandas y frescas – lo que no hubiese pasado si el animalito se hubiera dejado afuera del cocodrilo frente al caparazón de hierro que tiene ese animal – Así, el ratoncito comió y comió hasta que se dio cuenta de que ya no quedaba nada bueno que comer y, ya qué es más fácil abrir un cocodrilo desde adentro que desde afuera, el ratoncito con su instinto natural abrió un agujero en el costado inferior del cocodrilo - que es más débil - y logró salir a la selva, a buscar más alimento. Si las amazonas llegan a abrir al cocodrilo se darán cuenta de que está lleno de excrementos de ratón y que no tiene ninguno de sus órganos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los jóvenes abrazaron al anciano y le agradecieron – cada uno en su lengua – por haberlos salvado y por permitirles vivir su amor ahora en libertad. Cuando estuvieron completamente repuestos el anciano los acompañó a la ciudad más próxima y ambos se embarcaron lo más rápidamente que pudieron a Inglaterra, en donde se casaron y vivieron hasta el fin de sus días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un último hecho extraño cabe mencionar acerca de la historia de esta singular pareja, al poco tiempo de casados, la pequeña mujercita quedó embarazada, lo que fue fuente de alegría para ambos amantes; sin embargo, al momento del parto, se anunció a los amigos y familiares de la pareja que el bebé había nacido muerto, la joven nunca más quedó embarazada y los hijos que tuvo la pareja en adelante – que fueron tres – fueron adoptados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que realmente pasó - y yo lo sé porque me lo contó la partera que atendió a la jovencita – fue que, en vez de salir un bebé robusto y rosado, de ojos brillantes y pelo revuelto, salió del vientre de la indiecita un cocodrilo gordo de medio metro de largo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inglaterra, 1920&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8283970748933672486-666490728421833455?l=sagararelatoslargos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sagararelatoslargos.blogspot.com/feeds/666490728421833455/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8283970748933672486&amp;postID=666490728421833455&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8283970748933672486/posts/default/666490728421833455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8283970748933672486/posts/default/666490728421833455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sagararelatoslargos.blogspot.com/2009/03/la-tribu-de-las-mujeres-cocodrilo.html' title='La tribu de las mujeres cocodrilo'/><author><name>Sagara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08378899398977518762</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_8ThgopGVRYc/SX03LUaAztI/AAAAAAAAAC0/nHfqHPDRMlk/S220/n1344941161_15998_6085.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8283970748933672486.post-3429203643750568079</id><published>2009-02-23T18:58:00.000-08:00</published><updated>2009-02-23T19:01:59.096-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fanartt'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo de tinieblas'/><title type='text'>Una Nueva Estrategia</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kamiko caminaba con toda seguridad sobre sus zapatos de tacón. En su pequeña cartera llevaba el cheque que le permitiría cerrar el negocio, no estaba segura del todo de la conveniencia de esta nueva estrategia, pero subordinados son subordinados y ella tendría que cumplir nuevamente la orden de su jefe:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Aquí está, señor Thompson – dijo poniendo el cheque sobre el amplio escritorio de la habitación gerencial - Con este gesto cerramos la compra de su canal de televisión. Los abogados de ambas partes han revisado los documentos y todo se encuentra en orden, sólo necesitamos su firma – Kamiko mostró su amplia y hermosa sonrisa; parecía modelo de tan hermosa que era, lo cual le había facilitado las cosas en varios de los negocios que había tenido que realizar desde… ya no recordaba desde cuándo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Sí, me han informado que todo está en orden… pero… me llama la atención una cláusula del contrato – Respondió el señor Thompson. Estaba contento y conforme por cerrar el trato, pero la curiosidad le impedía dar su firma sin aclarar antes la duda que le carcomía desde que leyó el contrato&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Responderé si es que puedo responderle, ya sabe usted que mi jefe tiene sus reservas sobre algunas cosas – Kamiko pasó su dedo índice por el borde del escritorio, denotando su inconformidad por el inesperado interrogatorio; le molestaba más aún ser interrogada en este punto de la negociación, cuando ya faltaba tan poco para cerrar el trato&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Dice aquí, que la programación no será modificada, lo cual nos alegra mucho, pues nuestro equipo de trabajo (que ustedes han decidido mantener contratado después de la compra del canal, lo cual también nos alegra mucho) fue elegido para seguir nuestra línea editorial. Sin embargo, dice aquí que cambiarán la programación los días 14 y 15 de abril… antes de firmar quisiera saber… ¿Por qué van a cambiar la programación? Y ¿Qué programas van a pasar en esos días? – El señor Thompson había perdido todo su porte de gerente general, miraba a Kamiko fijamente a los ojos y parecía un niño de 3 años mirando un dulce que no puede alcanzar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Ah… sobre ese punto, no estoy autorizada a dar información – Kamiko lo miró con determinación férrea y al señor Thompson no le quedó más que firmar a regañadientes el contrato. Todos los demás involucrados firmaron y las copias de los contratos fueron repartidas. Kamiko salió del edificio con el ceño fruncido, seguía sin convencerla la nueva estrategia, y sabía que esta vez corrían algo más de peligro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jones, el jefe de la brigada de delitos económicos, entró presuroso a la habitación. Tenía muchas reuniones a las que asistir y mientras antes terminara cada una, mayores eran sus probabilidades de llegar a su casa y encontrar a alguien despierto (para variar un poco). Miró a los convocados sentados alrededor de la mesa y comenzó su informe:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Estimados, los hemos reunido aquí porque necesitamos sus habilidades y talentos para resolver un caso. Aún no sucede nada, pero podría pasar algo muy grave si no detenemos a los implicados a tiempo. Les explico – Hizo una pausa para tomar aire y aprovechó de evaluar a los presentes (siempre se había enorgullecido de su capacidad para tener primeras impresiones certeras), llegó a la conclusión de que eran todos profesionales, sin embargo le dio la impresión de que a todos les faltaban años de experiencia. Suspiró y decidió tener un poco de fe – Hemos detectado a una persona, mujer, unos 30 años aproximadamente, se llama Kamiko Sagara; a quien queremos mantener vigilada debido al peligro de monopolio. Ha comprado varios canales de televisión de EE.UU. y de otros países alrededor del mundo y el gobierno está preocupado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    ¿Sospechan que Kamiko sea uno de esos locos contrarios al gobierno o al capitalismo y que empiece a meterle ideas antinorteamericanas a la gente del mundo por medio de los canales de televisión? – Preguntó con sorna Anne, astuta detective de 27 años, única representante de la brigada de delitos económicos presente en la reunión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Con la pésima gestión que ha realizado el gobierno, comprendo perfectamente que estén asustados frente a esa posibilidad – Intervino Charlie, joven talento de una empresa de head hunting (empresa encargada de “tentar” a gerentes y altos funcionarios de grandes compañías para que sean contratados en compañías aún más grandes) – Lo que no comprendo es cuál sería el papel mío y de George en este asunto - George era el pez más viejo de la empresa de head hunting donde trabajaba Charlie; considerado sabio y sorprendente por sus grandes hazañas “robando” gerentes, también había sido convocado por la brigada de delitos económicos y se encontraba sentado al lado de George.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Lo que pasa es que… - A Jones le costaba reconocer el fallo de su equipo, a si que se tomó un tiempo para darse ánimos suficientes y confesar – No hemos podido recabar demasiada información sobre esa tal Kamiko, tenemos la intuición de que trabaja para alguien, y por la gran cantidad de dinero que ha desembolsado comprando canales de televisión suponemos que pertenece a alguna gran transnacional. Ahí es donde entran ustedes con sus talentos, quiero que recaben información sobre ella… si es necesario, que la tienten como si quisieran contratarla por sus buenas gestiones… qué se yo… ustedes tendrán sus tretas para sacarle información sobre sus motivaciones para comprar, ¿O no? Ustedes se supone que son los profesionales. En fin, ¿Cuento con ustedes sí o no? – Jones se impacientaba con facilidad, sobre todo cuando tenía que reconocer que necesitaba ayuda externa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Por supuesto que cuenta con nosotros – el vozarrón profundo de George emergió casi al instante – haremos cualquier cosa por proteger la integridad de nuestro querido país, y protegeremos con nuestras vidas nuestro aún más querido sistema de mercado – Hablaba tan serio, que Jones no pudo tomarse la afirmación como un sarcasmo, a pesar de que lo parecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Bien, me alegro de contar con ustedes, espero tener resultados pronto. Comuníquense con mi secretaria apenas descubran algo de interés. Ahora, con su permiso, me retiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jones abrió la pesada puerta y salió tan presuroso como entró un par de minutos atrás. Anne, Charlie y George se miraron recelosos, cada uno dudando de las capacidades del otro y preguntándose en qué podría ayudar en un caso como éste. Finalmente, George habló:&lt;br /&gt;-    Dama, caballero, creo que lo más conveniente es que revisemos la información que tengamos disponible y que luego propongamos caminos a seguir para recabar algo más de información. Ahí decidiremos si cada uno busca por sus propios medio o si formamos equipos o si seguimos investigando todos juntos ¿Les parece?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Estoy en completo acuerdo contigo, George – A pesar de la diferencia de edad, Charlie trataba a George como su igual, tal vez para sentirse más seguro de sí mismo o para impresionar al Anne, quien miraba desdeñosa por la ventana de la habitación – Podemos empezar por revisar estas carpetas que nos ha dejado Jones, seguramente aquí estarán todos los datos que han recabado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada uno tomó la carpeta que tenía frente a sí y la abrió. En la habitación no se escuchó más que el ruido del pasar de las hojas por un par de minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Pero señorita, esta cláusula es absurda – Reclamó el gerente – Exijo hablar con su jefe inmediatamente, no puede ser que me obliguen a firmar sin aclararme los puntos del contrato. Exijo saber por qué van a cambiar la programación de los días 14 y 15 de abril – Entrelazó sus brazos sobre su pecho, intentando demostrar autoridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Nadie lo está obligando a firmar, señor Bing – Respondió con calma Kamiko – Simplemente se cierran las negociaciones para comprar su canal y todos tan amigos como antes – Tomó el cheque haciendo el ademán de devolverlo a su cartera. Una gota de sudor corrió por la frente del señor Bing.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    No, no guarde el cheque, no vamos a tirar por la borda meses de negociaciones por una tontería como esta… usted… ¿Está segura de que no puede darme información sobre esa cláusula?… ¿O de que su jefe no querrá verme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Completamente segura, señor Bing – Kamiko lo miró con esa mirada fría e inamovible que derrochaba determinación, la misma que hace un par de horas le había conseguido la firma del señor Thompson.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Está bien, está bien, si las cosas son así, ¡Qué habrá de hacer uno! – el señor Bing firmó tan desilusionado como el señor Thompson. Kamiko tuvo un poco de miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final del día Kamiko se dirigió al restaurant. El mismo restaurant que visitaba desde… no se acordaba desde cuándo. Se sentó en la pequeña mesita – solo para dos – y descubrió con placer que su taza de té ya la estaba esperando. Él se dio vuelta dejando de ver el parque que estaba a sus espaldas y quedó frente a Kamiko, entrelazó sus dedos y la miró paciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Supongo que sabes sobre la investigación por monopolio – Siempre le había gustado ser directa, ir siempre al grano con cualquier tema. Además, sabía que no valía de nada irse con rodeos con él, la descubría de inmediato siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Por supuesto que lo sé, ¿Te preocupa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    ¡Por supuesto que sí! ¿Qué pasa si se entrometen en nuestros tus planes? – Se encargó de enfatizar la palabra “nuestros”. Al fin y al cabo le gustaba sentirse parte importante del plan, aunque sabía que ella no había planificado nada de nada y que tenía nula intervención en lo que se hacía o se dejaba de hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Se entrometerán si tienen que entrometerse y no se entrometerán si no tienen que entrometerse. Deberías confiar más, Kamiko – Le tomó la cara y la acarició con cariño, llevaban tanto tiempo trabajando juntos que le tenía un amor casi fraternal – Si mi padre confió en mí y en este nuevo plan ¿Por qué tú dudas tanto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    No lo sé – Kamiko se sintió decepcionada de sí misma, él tenía razón – Discúlpame, no volverá a ocurrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Bien – Sonrió con la ternura de un niño – Ahora cuéntame lo que hiciste hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Sabes perfectamente lo que hice hoy, sabes cada uno de mis pasos – Respondió Kamiko, un dejo de cansancio se dejó notar entre sus palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Tienes razón, pero me gusta que me cuentes lo que haces, hazlo como un favor – La miró a los ojos inundándola de paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kamiko sonrió, admitiendo su derrota, y empezó a relatar su día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminaron de revisar las carpetas con desgano, en los papeles no había mucho más de lo que les había contado Jones. De pronto, a Charlie le brillaron los ojos y lanzó la idea que se le acababa de ocurrir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    ¡Tengo una idea genial! Ya que lo único que sabemos de esta muchacha es que le gusta comprar canales de televisión ¿Por qué no establecemos contacto con ella comprando un canal de televisión y dejamos que ella misma nos ubique? – Terminó la sentencia con una sonrisa triunfal, que mantuvo a pesar de la fría respuesta de sus compañeros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Tendría que ser un canal grande, para asegurarnos que ella nos buscara pronto. El problema es que no tenemos dinero para andar comprando canales – Respondió Anne, segura de que su argumento tiraría la idea de Charlie por la borda y bajaría en algo el enorme ego del head hunter&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Querida – respondió George en una actitud paternal, que a Anne le fastidió sobremanera – Si el gobierno está preocupado de este caso es porque el peligro es grande y no dudarán en soltar un poco de fondos si les aseguramos que encontraremos información, y te aseguro que la encontraremos. Creo que el plan de Charlie es brillante y debemos empezar a implementarlo lo antes posible. Voy a preguntar con quién tenemos que hablar para conseguir el dinero y comprar el canal – George se levantó de la silla, dudando entre verdaderamente creer en la idea de Charlie o utilizarla para mostrarle al muchacho que la vida no es tan simple y que las soluciones que se encuentran tan rápido a menudo no son las adecuadas. Finalmente decidió darle una oportunidad a la idea de comprar un canal, por lo menos así se evitaría tener que pensar una idea alternativa para establecer contacto con Kamiko.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Charlie y Anne quedaron solos en la habitación, y Charlie vio la oportunidad de intentar algo con la atractiva detective.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Deberías tener algo más de fe en mí, digo, en mis ideas, querida. Soy uno de los talentos jóvenes mejor considerado dentro de mi agencia, y te digo que en el terreno del head hunting no cualquiera logra sobresalir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Si vuelves a decirme querida – Respondió Anne levantándose de su silla y apoyándose en la mesa frente a Charlie – voy a volarte alguna parte de tu anatomía masculina con el revólver que, tú sabrás, cargamos todos los detectives.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Este… - Charlie, un poco asustado, movió su silla hacia atrás y tragó saliva – No sabía que los detectives de delitos económicos también cargaran armas consigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un par de días después Charlie, George y Anne se encuentran sentados en un restaurant esperando a Kamiko. Lograron comprar un pequeño canal de una región turca con los escasos fondos que les permitió utilizar el gobierno (al parecer, el monopolio televisivo no les importaba tanto como George pensaba) y cada uno demostraba su impaciencia a su modo: Charlie se comía lo poco que le quedaba de uñas, Anne tenía las piernas cruzadas y sacudía la que colgaba frenéticamente, George tamborileaba con sus dedos sobre la mesa. De pronto, una mujer hermosa, en un impecable traje de dos piezas blanco, se acercó a la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Los dueños del canal 12, me imagino – Dijo ofreciendo su mano a George – Me alegra encontrarlos aquí, disculpen si he llegado con algo de retraso, pero estaba cerrando otros negocios algo lejos de aquí y el tráfico de Manhattan es asqueroso a esta hora del día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;George tomó la mano de Kamiko y la besó; Kamiko frunció el ceño por unos segundos, pues estaba acostumbrada a estrechar manos como mujer de negocios, no a ser galanteada. Charlie se felicitó mentalmente por dar la idea de citarla a almorzar para así tener más tiempo de sacarle información, y de contemplarla, y de tal vez invitarla a salir (una mujer de negocios como esa casi siempre necesita que alguien la ayude a hacerse tiempo para disfrutar de la vida). Anne se sintió incómoda ante la presencia de una mujer tan hermosa (algo apocada, tal vez) sin embargo, sintió que, aparte de la belleza de Kamiko, algo de su presencia la perturbaba, algo que no podía explicar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras dar la mano a cada uno de los investigadores, Kamiko se sentó y leyó rápidamente la carta del restaurant. Una joven mesera se acercó solícita ante la llamada de Kamiko y empezó a tomar la orden. Kamiko pidió una ensalada  y un jugo natural, Anne pidió otra ensalada y otro jugo (resignándose a comer como herbívoro en vez de pedir la chuleta con guarnición de papas a la crema que tenía en mente, a fin de no parecer un cerdo en comparación a Kamiko); Charlie sí pidió el cerdo con guarnición de papas y George pidió jamón de pavo en cama de vegetales (a sus 55 años y tras dos infartos, debía cuidar el colesterol). Kamiko se desperezó un poco arqueando su espalda sobre el respaldo de la silla – acto que a Charlie le pareció más que sensual – y luego sacó de su cartera la chequera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Estimados, estoy dispuesta a ofrecerles el triple de lo que pagaron ustedes por el canal 12 de Turquía hace 37 horas – Firmó el cheque y lo presentó ante los ojos de sus estupefactos acompañantes – Supongo que es una oferta que no podrán rechazar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Charlie y Anne miraron a George esperando encontrar algo que les permitiera calmarse ¿Cómo demonios había averiguado Kamiko que ellos acababan de comprar el canal? ¿Cómo obtuvo datos tan exactos de la transacción? George, quien estaba igualmente sorprendido, pero lo disimulaba mejor, respondió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Por supuesto que es una oferta que no rechazaríamos – Tomó el cheque y lo guardó en el bolsillo de su camisa – Y nos alegra mucho que todo el asunto financiero se arregle tan pronto, así podremos disfrutar de una amena conversación mientras disfrutamos nuestros almuerzos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kamiko sacó las copias de los contratos de venta de su maletín y se las repartió prestamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Supongo que no esperarán que yo sostenga una conversación amena con ustedes, sabiendo que compraron el canal con dinero del gobierno, posiblemente para establecer contacto conmigo y sacarme información ¿Verdad? – Kamiko lanzó su acusación sin perder la sonrisa de su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El almuerzo transcurrió en el más sepulcral de los silencios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerca de las 9 de la noche, George dio la noticia a sus compañeros:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Es increíble, esta mujer acaba de comprar absolutamente todas las estaciones de radio y televisión del planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Y en ningún país pudieron detenerla, ni siquiera con los tratados mundiales antimonopolio, esto es demasiado sospechoso – declaró Anne, sinceramente preocupada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Bueno, es tan hermosa y persuasiva que no podemos culpar a los que le vendieron todo – dijo Charlie, tratando de alivianar el asunto – Sin embargo, me preocupa que ni siquiera nuestro gobierno haya hecho algo para detenerla. Es algo esperable de un país tercermundista; pero este país, y sobre todo este gobierno, siempre se ha preocupado de la propaganda a favor y en contra que recibe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    La buena que me voy a llevar con Jones – Suspiró Anne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    No te preocupes, pequeña – Charlie se acercó por detrás de Anne y le puso las manos sobre los hombros con intenciones de darle un masaje – No creo que Jones se atreva a hacerte algo – Alcanzó a decir Charlie antes de Anne le propinara un codazo en el estómago que lo dejó sin aire por medio minuto. Encolerizada, Anne se dirigió al televisor y lo prendió con la esperanza de encontrar algo que la tranquilizara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Seres que habitan el mundo” – Se escuchó por los parlantes del aparato – “Prepárense: el día 14 de abril se les hará un anuncio y deberán tomar una decisión consciente. Prepárense”. Pudieron reconocer inmediatamente la voz de Kamiko dando el mensaje; sin embargo, la música de fondo que acompañaba el mensaje se les hacía absolutamente nueva, desconocida y – al mismo tiempo – sentían como si les trajera recuerdos brumosos de un remoto tiempo pasado. Anne y Charlie mantuvieron la vista fija en el monitor durante un par de minutos, pero George miró el calendario que colgaba junto al computador en el cubículo de Anne: faltaban 5 días para el 14 de abril, viernes santo según la iglesia católica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que Jones les dio la noticia de que el gobierno había cancelado la investigación. George, Anne y Charlie intentaron seguir averiguando cosas por su cuenta. Se siguieron reuniendo después de sus respectivos trabajos en la casa de Anne y compartían algún datillo que lograban recabar. En realidad no habían averiguado mucho más, pero juntarse les hacía sentirse un poco menos en peligro. De alguna forma sentían que la compra de los canales de televisión implicaba más cosas de las que parecía y el hecho de que el gobierno de los Estados Unidos hubiera desistido de la investigación les daba muy mala espina. El jueves 13 de abril fue más frío que de costumbre y decidieron salir a comprar unos cafés para abrigar el alma y el cuerpo. George, quien caminaba entre Anne y Charlie, tenía la palabra:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    …Y resulta que Kamiko compraba los canales a nombre de Joshua Smith, de quien se sabe aún menos que de Kamiko. Al parecer, se encuentran ambos en Estados Unidos, pero han comprado canales alrededor de todo el mundo, a si que podrían estar en cualquier parte. Además ninguno tiene orden de no salir del país, a si que en cualquier momento podrían tomar un avión e irse a perder en cualquier país tercermundista bananero donde jamás podríamos encontrarlos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin darse cuenta, pasaron frente a una tienda de electrodomésticos, donde un par de televisores repetían el mensaje que había estado apareciendo entre la programación – como un comercial - durante todos estos días:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Seres que habitan el mundo, prepárense: el día 14 de abril se les hará un anuncio y deberán tomar una decisión consciente. Prepárense”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el último “prepárense” y, como siguiendo una silenciosa orden, pararon en seco. Frente a los ojos de cada uno empezó a correr una extraña película acelerada llena de imágenes que se superponían entre sí: La creación del universo hecha por la mano de Dios con la ayuda de los ángeles. Los ángeles amando a la humanidad con un amor que el mundo no había conocido hasta entonces. Lucifer levantándose entre los ángeles, proclamando la necesidad de conciencia que abriría la puerta del potencial humano, declarando que la orden de Dios de amar a la humanidad lo llevaba, tristemente, a desobedecer la palabra divina y presentarles a los hombres la manzana prohibida. Una feroz guerra entre los ángeles fieles a Dios y los que apoyaban los ideales de Lucifer, la corrupción que la guerra trajo tanto a ángeles como a humanos y que convirtió a los primeros en demonios. La primera muerte: la muerte de Abel, y los tres ángeles que volaron hacia Caín para ofrecerle la salvación y la misericordia de Dios y que fueron rechazados, uno a uno, por el hijo de Eva y Adán, el primer criminal de la historia. El fin de la guerra, los seguidores de Lucifer encerrados en el infierno y la humanidad – libre y consciente - evolucionando. El rompimiento de las puertas del infierno y la llegada de los demonios al mundo, ya no como seres individuales, si no como almas que necesitaban integrarse en un cuerpo humano para sobrevivir (las primeras posesiones). La llegada de cada uno de ellos – “almas” demoníacas – a su huésped humano. Su vida mortal hasta el momento presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la película terminó de pasar, sintieron como si volvieran de un viaje a máxima velocidad, tomaron una bocanada de aire para disminuir la sensación de mareo que los embargaba. Anne no pudo evitar buscar el abrazo de George, Charlie se afirmó en la vidriera de la tienda para evitar perder el equilibrio. Se demoraron un poco en darse cuenta de que una mujer rubia – con cara de desolación – se había acercado y se había plantado frente a ellos, esperando que alguno reaccionara y se diera cuenta de su presencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    También lo vieron, ¿Verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anne, un poco más acostumbrada a la observación de las personas, se aterró al darse cuenta de que la mujer no respiraba, que a pesar del frío que hacía, no expelía vapor ni por la nariz ni por la boca. Su piel blanca como el papel y sus ojos de un traslúcido color verde, le trajeron de inmediato la palabra “vampiro” a la mente. Anne retrocedió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Desde que terminó ese estúpido comercial se me abrió la conciencia, puedo reconocer a los seres sobrenaturales y sé que ustedes no son mortales. Tampoco son vampiros, pero no son humanos, no lo nieguen. ¡Díganme que lo han visto también! ¡Por favor, díganme que lo vieron!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    ¿Ver el qué? ¿De qué demonios estás hablando? – cuando pronunció la palabra “demonio” George sintió como si una parte de sí mismo fuera invocada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    La película, la creación del universo, los ángeles. Caín matando a Abel, recibiendo la visita de los ángeles, siendo maldito por Lilith, creando a la primera generación de vampiros, la degeneración de los primeros tres elegidos, la proliferación de los vampiros por el mundo. Los vampiros guiando de forma encubierta a la humanidad con sus poderes y la humanidad evolucionando hasta el día de hoy – La desconocida hablaba rápido, sin tomarse las pausas que cualquier humano hubiera tenido que tomarse para respirar. Anne se sorprendió de siquiera haber podido entender lo que decía, con lo rápido que hablaba y lo agitada que estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Vimos algo parecido, pero nada de Caín y los vampiros – Reconoció Charlie, aterrorizado de la idea de haber participado en una especie de alucinación colectiva - ¿Quién eres tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Mi nombre es Cecelyn, llevo 100 años siendo vampiro y jamás vi, ni me contaron, algo así – Estaba aterrada, tanto como ellos – Puedo… podría… ¿Podría quedarme con ustedes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;George la tomó por los hombros, los cuatro se dirigieron a la casa de Anne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es 14 de abril en Manhattan. Anne despertó y se dirigió al living de su casa, se sorprende de encontrar a Cecelyn sentada frente a la ventana:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    ¿No se supone que ustedes no pueden estar despiertos de día? – Después de formular la pregunta, Anne se dio cuenta de lo ridículo de la conversación que acababa de iniciar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Así es, nunca pude estar despierta a las 9 de la mañana, pero aquí estoy. Esto se vuelve cada vez más enigmático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la habitación de invitados, aparecieron Charlie y George en camisa y calzoncillos. Decidieron dormir todos juntos cuando se dieron cuenta de que tenían demasiado miedo para irse cada uno a sus casas. Se sentían solos, creían que nadie les creería si contaban lo que habían visto; y al mismo tiempo les daba un miedo enorme salir a contarle a la gente lo que habían visto y descubrir que los demás habían visto lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidieron salir a caminar, para tratar de evadir el sentimiento de ahogo que los embargaba. El día era lúgubre, estaba nublado a más no poder, y las nubes eran negras y espesas; apenas permitían pasar la luz del sol, por lo que todos los focos de las calles permanecían prendidos. Las pocas gentes que se encontraron pasaban como zombis a su lado, sin mirarlos. Cada cierto tiempo Cecelyn hablaba en voz baja:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Vampiro… Demonio… Vampiro…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las tres de la tarde (hora local) se detuvieron frente a un televisor como comandados por control remoto. Ellos no lo sabían, pero cada habitante de la ciudad y del mundo, se detuvo frente a un televisor o a una radio a las tres de la tarde (hora local). Kamiko apareció en pantalla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Humanos, demonios, fantasmas, vampiros, hombres lobo, hadas: de alguna u otra forma hemos intentado prepararlos para este momento. No sabemos si lo hemos logrado, pero ha llegado el momento de que ustedes mismos tomen una determinación. Sus destinos hoy más que nunca se encuentran en sus propias manos. A continuación hablará con ustedes Joshua Smith.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la pantalla apareció una muralla blanca, Kamiko se ubicó detrás de un sitial en el que se encontraba sentado un delgado hombre de unos 33 años, con barba y pelo largo castaño, demasiado parecido a la imagen que se difundió de Jesús para ignorarlo. El hombre empezó a hablar con una voz dulce y pacificadora, su imagen empieza a cambiar mientras habla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Queridos vampiros, hadas, fantasmas, hombres lobo y queridísimos humanos: he venido muchas veces al mundo a enseñarles el camino hacia la salvación. Vine como Buda, como Krishna, como Jesucristo, a los vampiros les enseñé la Golconda y a los demonios les abrí las puertas del infierno. Todo con la intención de abrirles nuevos caminos, darles nuevas oportunidades que pudieran aprovechar para aprender a perdonar los pecados de los demás y, sobretodo, sus propios pecados. Han vivido por siglos atormentados y el momento de detener su sufrimiento ha llegado ya. Este domingo de Pascua de Resurrección será el Juicio Final que les prometí que vendría; y los jueces serán ustedes mismos ¿Serán capaces de perdonar sus propios pecados? Los amo y los espero como siempre he hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anne, Cecelyn, Charlie y George permanecieron ensimismados. Ante sus ojos corría su vida, y las veces en que pecaron se mostraban más vívidas que nunca. Pecados grandes y pecados pequeños que tenían a su haber: muertes, desdenes, malos deseos, gula, lujuria, rabia, egoísmo. Sus propios pecados parecían golpearlos más fuerte que cualquier otro recuerdo. De pronto, Charlie habló con una voz lenta y lúgubre:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    La reconozco ahora, la había visto antes. Sabía que la había visto, pero solo ahora la pude reconocer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    ¿De qué estás hablando, Charlie? – Le preguntó George con ansias, sentía que la respuesta a esa pregunta era una de las pocas piezas que les faltaban para resolver el misterio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Kamiko significa “la niña de dios” en japonés, sabía que la había visto antes. Kamiko es el ángel Gabriel y Juan Bautista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Domingo de Pascua todas las personas del mundo despertaron a la misma hora en el mismo lugar. Un espacio infinito, blanco, en cuyo centro (si es que un espacio infinito puede tener un centro) se encontraban tres sitiales. En el sitial del centro estaba sentado Dios Padre, pero ni George, ni Anne, ni Charlie, ni Cecelyn pudieron levantar la cara para verlo. En el sitial de la derecha, estaba sentado Joshua, con su misma aura de tranquilidad. En el sitial de la izquierda estaba Kamiko, el Espíritu Santo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno a uno, cada habitante del planeta tierra fue llamado a la presencia de Dios Padre, la única acción que debían realizar los juzgados era sostener la mirada de Dios. Pocos pasaron la prueba, los gritos de terror y los llantos desenfrenados llenan el lugar la mayor parte del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lunes siguiente (lunes primero de Pascua) los seres que pasaron la prueba abren sus ojos, por un minuto sienten que forman parte de la conciencia universal. Se regocijan porque son la uña de Dios que volvió a la fuente. Al segundo minuto pierden conciencia de sí mismos y son conscientes de todo, porque ahora son el todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anne, Charlie, George y Cecelyn despiertan en sus casas. Han olvidado absolutamente todo, desde la investigación en adelante. Y para ellos el juicio final no es más que un mito popular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kamiko está desanimada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    Un 3% de la población terrestre se salvó en el último juicio final. Pareciera que cada vez se salvan menos – concluyó con una tristeza infinita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-    No importa – Le contestó Joshua – Haremos los Juicios Finales que sean necesarios para salvarlos a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FIN&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8283970748933672486-3429203643750568079?l=sagararelatoslargos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sagararelatoslargos.blogspot.com/feeds/3429203643750568079/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8283970748933672486&amp;postID=3429203643750568079&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8283970748933672486/posts/default/3429203643750568079'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8283970748933672486/posts/default/3429203643750568079'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sagararelatoslargos.blogspot.com/2009/02/una-nueva-estrategia.html' title='Una Nueva Estrategia'/><author><name>Sagara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08378899398977518762</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_8ThgopGVRYc/SX03LUaAztI/AAAAAAAAAC0/nHfqHPDRMlk/S220/n1344941161_15998_6085.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
